El silencioso rechazo editorial
Hace unas semanas hablé personalmente sobre este tema, pero si eres nuevo o nueva en mi web o me sigues desde hace tiempo, quiero hablar de esto con más profundidad.
Normalmente, cuando pensamos en un rechazo editorial, pensamos en un correo electrónico diciendo:
«Antes que nada, queremos agradecer tu interés y tu confianza en la editorial.
Tras valorar tu propuesta editorial, hemos llegado a la conclusión de que, lamentablemente, no se adapta a lo que estamos buscando actualmente para nuestra línea editorial. Esperamos que tengas mucha suerte en el futuro y no te rindas.»
Pero en realidad, esta respuesta equivale solamente a un 10% de las respuestas que vas a recibir.
Lo tristemente normal es ese silencio eterno, ese «no estamos interesados en su propuesta» pero que esperar por semanas, meses y hasta un año. Y nunca llega esa respuesta.
Si al menos recibieses un correo de esa editorial diciéndote que rechazan tu oferta amablemente, estarás un día o tres pensando que más editoriales podrían aceptarla. Pero lo malo es que esa respuesta nunca llega.
Tu bandeja de entrada se queda igual a pesar de que la refresques de vez en cuando, no sabes si la leyeron o si tan siquiera leyeron tu propuesta. Y lo peor, es como una entrevista de trabajo de la que ni siquiera sabes si atendieron tu propuesta.
Yo he vivido varios rechazos, sobre todo los silenciosos. Y déjame decirte algo: un rechazo no equivale que tu novela no sirva. Para nada. Un rechazo puede ser la oportunidad a algo mejor, a lograr encontrar ese camino que llevabas tiempo sin ver.
Te haces preguntas como:
¿Soy suficientemente buena?
¿Merece la pena seguir?
¿Y si nunca publico?
Déjame darte las respuestas: Si, si y si.
Un rechazo no significa que no seas bueno en tu oficio o que logres transmitir lo que deseas en tus escritor. Merece la pena seguir porque este oficio, aunque es difícil, es tu pasión y si nunca publicas con una editorial, puedes hacerlo por tu propia cuenta.
Desde mi experiencia, en 2024 envié una propuesta editorial bien trabajada a siete editoriales. Al mes me respondieron una rechazándola. Pero a medida que pasaban los meses, solo esa fue la que me contestó, el resto ni siquiera supe si recibieron mi propuesta. Y tras meditar si mi novela era o no buena, decidí autopublicar.
Y a día de hoy, considero que fue la mejor decisión que tomé.
Una negativa no define tu talento, que mejorar forma parte del camino, la perseverancia también se entrena y que cada no te puede acercar un poco más al siguiente sí.
Hoy puede que no publiques con una editorial, pero en unos meses puede que si o puede que tomes la decisión de hacerlo por tu cuenta.
De no ser por esos rechazos, ahora mismo ni siquiera tendría un escaparate de novelas en físico, una página web propia, una newsletter con lectores esperando mi siguiente correo y varias novelas deseando salir a la luz próximamente. Así que un rechazo no te define, simplemente puede ser esa ventana que se abre cuando la puerta se ha cerrado con candados. Puede ser la luz al final del túnel cuando lo creías todo perdido.
Quizás sea ese momento canónico que marcará un antes y un después en tu vida.