¿Por qué releemos nuestros libros favoritos?

La magia de volver a una historia cuando ya conocemos el final

El otro día estaba leyendo una de mis novelas favoritas de Jennifer L. Armenthrout y me pregunté… ¿por qué releemos algo que ya conocemos su final?

Todos tenemos ese libro que cada año volveremos a leer si o si.

Da igual si nos lo sabemos de memoria los diálogos, los años que lleva en nuestra estantería y que, de vez en cuando, vuelve a nuestras manos. Lo volvemos a leer y nos sentimos como aquel primer día con esa experiencia.

Sabemos como termina, conocemos los giros que tanto nos sorprendieron cuando lo leímos la primera vez, recordamos las escenas que nos hicieron llorar y hasta lloraríamos de nuevo. Y ni te cuento los diálogos que nos sabemos de memoria.

Y, aun así, un día lo abrimos de nuevo.

Curiosamente, nunca sentimos que estamos perdiendo el tiempo, al contrario. Sentimos que estamos volviendo a nuestro hogar.

Y aquí viene la pregunta:

Si ya sabemos el final… ¿por qué volvemos?

¿Te has preguntado esto alguna vez?

He de admitir que nunca me lo hice hasta hace unas semanas, justo cuando abrí ese libro favorito para releerlo.

Y entonces es ahí cuando me di cuenta que, cuando volví a leerlo y me hizo transportar a aquella primera vez que lo leí, comprendí la respuesta.

No releemos nuestra novela favorita para descubrir que ocurre. Ya lo conocemos. Releemos porque queremos volver a sentir lo que sentimos la primera vez que lo hicimos.

Buscamos emociones conocidas

Y es aquí la parte más importante cuando queremos leer de nuevo esa historia que amamos.

No queremos sorpresas en ese momento y hay días en los que queremos leer algo que ya es conocido. Los problemas que ya sabemos que sucederán, los cambios de guión, todo.

Queremos reencontrarnos con personajes que nos hicieron amar, incluso diría que hasta personajes que odiamos en ese momento al leerlo.

Es familiar, con frases que sabemos que nos harán emocionar. Es como volver a visitar a un viejo amigo y sabes que saldrás de ahí satisfecha.

Cuando lees una novela nueva que no conoces nada, no sabes que sorpresas te llegará y eso es lo que nos gusta. Pero admitámoslo, a veces no queremos sorpresas, a veces simplemente queremos leer y ya. El cerebro necesita cambios, pero también necesita la monotonía de lo conocido.

Nosotros cambiamos, los libros también

Bueno, explicaré mejor este apartado. El libro no es que cambie, los que cambiamos somos nosotros.

Puedes leer una novela con veinte años y volver a ella diez años después. Son las mismas páginas, las mismas palabras, los mismos personajes con sus emociones pero… Tú ya no eres la misma persona.

Y entonces descubres cosas que antes habían pasado desapercibidas.

¿No te ha pasado leer una novela y tiempo después volver y sentir que es distinta? La novela no ha cambiado, pero tu forma de ver a los personajes y los problemas si.

Las experiencias de la vida, gustos nuevos que descubres a lo largo de las novelas, puede hacer que una novela que amaste en tu adolescencia la veas con otros ojos. Y aún así, gustarte.

Por eso digo que nosotros cambiamos y los libros también lo hacen.

El refugio de las historias

Quiero hablar de los libros refugio y cuando lo digo así, todos los que leemos cada semana sabemos a lo que me refiero.

Imagínate un día horrible en el trabajo o en clase. Llegas a tu casa, pero solo hay problemas nuevos y conocidos mezclados con el día malo que has tenido. Discutes con tu pareja o una amiga y luego simplemente, las cosas no te salen.

Un día para olvidar, aunque luego al día siguiente todo mejore.

Y entonces, necesitas llegar ese momento del día que tu mente ya se ha acostumbrado, para leer. Un sitio y una hora que necesitas olvidarte de todo, desconectar y meterte de lleno en una historia ficticia que es capaz de hacerte salir de esa vida que ya conoces. Eres otro personaje, estás en otro lugar con otras personas…

Cuando abres esa novela y simplemente quieres sentirte bien.

No porque sean perfectas, sino porque nos hace sentir seguros.

Cuando cierras la novela ese día porque ya es muy tarde, tienes esa sensación de que has aprovechado ese tiempo de descanso al máximo y vas a la cama con una sonrisa en la cara, aunque el día no fuese el mejor que hayas tenido.

Hay detalles que solo descubres al releer

Lo admito.

Levanto la mano y diré que a veces no comprendo algo en una primera lectura que luego cuando la vuelvo a leer digo… “Aahhh… Ahora entiendo”.

Como lectora no siempre vemos las cosas que nos esconden los escritores.

Como escritora, te puedo confesar que siempre un escritor deja pistas escondidas en la trama, pequeños gestos que no vemos al principio y que solo con una segunda lectura, tras conocer la historia, el lector puede decir… Aquí ya estaba enamorado de ella.

He escrito muchos tropes, muchas tramas, muchas historias para admitir que un gesto es más que suficiente para que el lector sepa que el personaje está enamorado —hablo sobre amor pero también las pistas pueden ser de otros temas—.

Si no has leído ninguna de mis novelas, no daré ejemplos para no estropearte la lectura, pero si un día te animas, quizás comprendas lo que te digo.

Es aquí donde quiero llegar que las frases que al principio parecían normales, luego en una segunda lectura adquieren otro significado.

Cuando ya conocer el final, empiezas a admirar todavía más el trabajo del autor.

Como escritora…

Desde que escribo novelas, releer mis libros favoritas se ha convertido en una experiencia completamente distinta.

Me explico: ya no solo me emociono como lectora, también observo cómo está construida la historia, cómo se siembran las pistas o cómo evolucionan los personajes.

Y aún así, la magia sigue estando ahí.

Mi opinión

Hay libros que no releo porque quiera recordar la historia, sino porque quiero volver a sentir la persona que era cuando los leí por primera vez. 

Porque los años pasan, nuestra forma de ser va madurando o va cambiando, pero la esencia que teníamos cuando leímos esa historia, a veces queremos volver a sentirla.

Algunos me acompañaron en momentos muy concretos de mi vida. Ya sea en muy buenos o muy malos momentos, pero incluso con un libro en mano, el peor día puede mejorar por el poder de la imaginación.

Y la imaginación es algo muy importante es nuestra vida.

Considero que no se pierde con el paso de los años si la reforzamos. Puede ser un gran refugio para nosotros. Pero eso ya lo explicaré mejor en un artículo más adelante sobre lo que me pasa con la imaginación y lo que puede ayudar o no, dependiendo de cuanta tengas.

Es por ello que cada vez que regreso a esa historia, siendo que una pequeña parte de mi también vuelve. 

Quizás volver a leer una novela no consiste en volver a la misma historia. Quizás consiste en descubrir cuánto hemos cambiado nosotros desde la última vez que la vivimos, porque las grandes historias nunca son exactamente iguales.

Y nosotros tampoco.

¿Hay algún libro al que siempre acabes regresando? ¿Qué tiene esa historia para que nunca te canses de volver a ella? Me encantará leerte en los comentarios.

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