Por qué la primera proposición de Darcy es una de las mejores discusiones de la historia de la novela romántica | Orgullo y Prejuicio de Jane Austen
El motivo por el que Orgullo y Prejuicio sigue funcionando 200 años después
Hace no mucho subí en mi perfil de Instagram sobre un nuevo apartado en mi blog, ya que quería comenzar a hacer análisis de algunas escenas de libros y la gran mayoría me pidió hacer este análisis.
Y no puedo elegir un mejor inicio de para este apartado que la historia de Jane Austen: Orgullo y Prejuicio.
Aquí analizaré escenas de novelas famosas y no tan famosas. Y hoy le toca a la primera proposición del señor Darcy.
Y es que hay escenas que se citan por su romanticismo, pero luego está esta: una de las declaraciones de amor más célebres de la literatura inglesa que termina en rechazo, insultos cruzados y un “ha dicho usted bastante, señorita” que corta el aire.
No es sorpresa y, si no has leído nunca Orgullo y Prejuicio, aquí habrá un gran spoiler. Pero si la has leído, comencemos con el análisis.
Darcy le confiesa a Elizabeth que la ama a pesar de sí mismo, a pesar de la posición social de ella y a pesar de todo lo que su razón le dice que no debería hacerlo. Recordemos que esta historia se publicó en 1813, es otra época. Y Elizabeth, en vez de emocionarse, se indigna.
No es una escena romántica en el sentido tradicional, tal y como estamos acostumbrados. Porque realmente es, ante todo, una discusión en toda regla. Y es aquí donde quiero parar precisamente, porque gracias a que esa declaración acaba en una discusión es por lo que funciona tan bien 200 años después.
¿Por qué atrae en escenas así una discusión? Yo he escrito muchas discusiones así y los lectores es lo que más disfrutan. Y confesaré que, como lectora, amo estas escenas. Quizás por el Enemies to Lovers o porque engancha que la discusión acabe después de otra forma. Pronto subiré un artículo de como escribir una discusión entre personajes que enganche.
El motivo aparente no es el motivo real
Creo que esto es lo más obvio de la discusión. No discuten porque Elizabeth rechaza a Darcy. Ella discute con Darcy porque él se ha declarado de la forma más insultante posible, dejando claro todas las razones por las que preferiría no sentir lo que siente por ella.
Pero la discusión realmente no trata de la proposición en sí. Y es aquí donde quiero llegar.
Trata de todo lo que había pasado antes, el orgullo de Darcy que le hace comportarse de aquella manera en el primer baile, del prejuicio de Elizabeth que la ha llevado a construir una imagen de Darcy que ni siquiera es del todo cierta, etc.
Pero claro, cuando el vaso está totalmente lleno, una gota de agua puede hacer que se desborde. Y la preposición fue solo esa gota. Todo lo acumulado durante capítulos.
Por eso, cuando escribo una escena de discusión es importante que funcione. Que no sea una escena aislada. Necesita de capítulos previos, tensión y problemas para que el estallido final tenga ese peso que contiene una buena discusión.
Ambos creen tener razón (y la tienen)
Y esto es importante, porque la escena depende de la razón que cada uno cree tener y nosotros como lectores lo vemos.
Seamos sinceros, Darcy no se declara pensando que está siendo cruel con Elizabeth. Piensa que está siendo honesto y esa honestidad duele, pero no lo ve porque considera que está siendo generoso, porque piensa de las objeciones sociales son razonables.
Y Elizabeth no rechaza a Darcy porque le apetecía. Lo hace porque está frente a un hombre arrogante que ha arruinado la felicidad de su hermana.
Lo que no se dice
Lo fascinante de esta escena es que Darcy comete el error de decir demasiado y encima, todo mal. En su declaración reconoce abiertamente que ha intentado luchar consigo mismo y sus sentimientos. Es sincero, hay que reconocerlo, pero lo hace sin ningún tipo de filtro.
No es lo mismo ser sincero a ser maleducado y al hacerlo sin tacto, es lo que derrama ese vaso lleno.
En cambio, Elizabeth responde con mucha precisión. Le dice a Darcy que ninguna forma de proponérselo habría aceptado y que, literalmente, desde que lo conoció sería el último hombre con el que se casaría.
Lo que no se dice en toda la escena es lo más importante: ninguno de los dos está discutiendo solo sobre lo que supuestamente es el tema principal, la proposición. Hay todo un cumulo de cosas que han sucedido capítulos atrás que explota por algo como eso.
La discusión cambia todo
Y aquí está la prueba: nada vuelve a ser igual después.
Al fin y al cabo, cuando hay una discusión así, lo importante es que nada vuelva a ser igual y ahí es otro de esos motivos por lo que esta discusión “funciona”. Porque fue un punto de inflexión, algo muy importante para que esa relación de ambos cambie totalmente.
Porque Darcy se ve obligado a replantearse su comportamiento y Elizabeth recibe una carta de él que desmonta una buena parte de lo que creía saber. Esa discusión es la que la obliga, por primera vez en toda la novela, a dudar de sus propios prejuicios.
Pero piensa esto, sin esta escena… todo hubiese seguido igual. Y sin este cambio, no hubiese existido historia de amor posible entre ellos.
Como escritora, es el mayor acierto. La discusión no resuelve nada, es más, rompe la poca relación que tenían. Pero es ahí, a raíz de esa ruptura que la hace posible volver a empezar de cero más adelante.
Pero…
Por qué sigue funcionando 200 años después
Lo que hace que esta escena no haya envejecido es que no depende de las costumbres de 1813 para emocionar.
Pongámonos en contexto, algo no ha cambiado y es que dos personas que se gustan, no saben como decírselo y en el momento más bajo, se dicen absolutamente todo lo que se habían guardado por meses.
No se necesita magia negra para que la historia funcione, ni nada por el estilo. Se necesita capítulos de tensión acumulada y dos personas que dicen no quererse hasta que se dan cuenta de que siempre lo han hecho.
Recordemos que, actualmente, todas las novelas tienen tropes y esta increíble novela tiene el Enemies to Lovers como el principal.
Es por eso que funciona, porque a día de hoy lo seguimos leyendo en otras novelas, más nuevas o más antiguas, pero funciona. ¿Cuántas veces has leído algo así sin ser Darcy o Elizabeth?
Yo misma lo he leído y sé que son buenas escenas porque obligan a los protagonistas a dar un gran paso hacia adelante. Aunque al principio no lo parezca.
Por eso decía que la primera proposición de Darcy no es increíblemente romántica. Sino porque es honesta, porque no evitan esa conversación y no cierra a una posible relación. La abre por completo más adelante, cuando los ánimos están más tranquilos después de esa escena.
¿Y tú? ¿Hay alguna escena de un clásico que sigas prefiriendo a cualquier romance moderno? ¿Qué más escenas de novelas te gustaría que analizara en mi blog? Cuéntamelo en los comentarios.
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