Cuando el Fake Dating se convierte en una buena historia | Analizando la hipótesis del amor de Ali Hazelwood

Y qué necesita cualquier Fake Dating para no sentirse forzado

Después de mi primer análisis con la novela de Orgullo y Prejuicio, más aprovechando que ahora se va a estrenar la película de “La hipótesis del amor” en Amazon Prime, realmente tenía ganas de escribir este análisis.

Y es que, antes que nada, si lees esto antes o después de que salga la película basada en la misma novela, quiero que sepas que lo que analizaré será expresamente la novela y no el film. Porque, como muchos sabréis, no es lo mismo la novela original que una versión en pantalla y si queréis que un día hable o analice películas basadas en libros, puedes escribírmelo por aquí.

Vale, volviendo al análisis, hay una escena que, si te has fijado en la portada, es la escena que vamos a analizar: la protagonista Olive besando a nuestro protagonista masculino que es Adam.

Y aquí ya entramos en alerta de spoilers, por si aún no has ni leído la novela ni has visto la película, ya te estoy advirtiendo de lo que encontrarás en este artículo. Pero si aún así quieres leerlo, bienvenido/a a mi pequeño rincón de internet.

La escena de la portada es literalmente una escena del libro, para mi la más importante porque es lo que hará que la relación avance entre Olive y Adam. Ella, que es una becaria de doctorado, agarra al primer hombre que ve en el pasillo y lo besa, solo para que su mejor amiga la vea besando a alguien y le haga creer que ya ha superado a su ex. 

Bueno, pero hay un pequeño problema en la ecuación que nuestra protagonista no se imaginaba. Y es que el hombre al que besa no será un simple desconocido que no vuelva a ver jamás, sino que es el profesor más temido.

Vaya… 

Y es en esta escena, esa escena que también ha sido ilustrada para la portada, que es uno de los Fake Dating más queridos del romance actual.

Y aquí ya te puedo decir que la adaptación de esta novela será este 23 de septiembre con Lili Reinhart y Tom Bateman como protagonistas.

El Fake Dating en esta novela…

Lo primero, la decisión que toma Olive en esta escena no es una decisión prudente. Fue un impulso que, por cuenta del pánico, ella toma y hace lo único que se le pudo haber ocurrido en ese segundo que sucede todo.

Y la idea más brillante es besar al primer hombre que pasaba.

Todos hemos vivido alguna escena (obviamente no besar a un desconocido) donde por segundos, nuestra mente piensa más rápido y usa el sentido más… absurdo. No pensamos fríamente y precisamente esta escena es lo que funciona. Porque sin ella, no habría una historia como la que leímos en el libro.

Es un pánico creíble.

Como escritora, me encanta esta escena porque es creíble para el lector, como lectora también lo digo. No es mutuo acuerdo desde el principio, sino que sucede una escena que hace replantearse una relación falsa entre ellos.

Cuando la escena nace de un impulso torpe en vez de un plan ultra perfecto, como lectores nos fascina estas escenas diferentes a la realidad porque está leyendo una persona real al entrar en pánico.

Ambos personajes necesitan este Fake Dating por razones diferentes

Y esto es lo que hace sostener la mentira de una relación falsa.

Olive necesita que su amiga la crea, porque su amiga piensa que si sale con él traicionaría el código de amigas. En cambio, Adam tiene motivos distintos para mantener la farsa, porque necesita convencer a su entorno académico que se le vea en una relación estable.

Ambos tienen razones diferentes y esa asimetría es la clave.

Ha pasado en películas, series y otras novelas donde ambos necesitan un motivo asimétrico. Porque si tuviesen la misma motivación para fingir, por ejemplo: ambos hacer creer a la misma persona, la historia es más plana. Y si cada uno necesita esa mentira por un motivo diferente, nosotros como lectores empezamos a hacernos preguntas.

¿Qué pasaría se uno de ellos ya no le interesa seguir fingiendo? ¿Qué pasa si sus motivos entran en conflicto? ¿O si hay un cambio brusco? Esas preguntas es lo que hace sostener la tensión en toda la novela.

Pronto subiré un artículo sobre este maravilloso trope.

La química es lo más importante en toda la historia

Siempre lo he dicho. En una novela, si ambos no tienen química, no hay historia que enganche.

Pueden llevarse terriblemente mal, que si hay química, hay historia. Y si hay historia, estaremos pegados a las hojas como lapas. Levanto la mano la primera.

La razón principal de que esta escena en concreto se ha vuelto tan icónica es que el beso sucede antes de que exista ningún motivo narrativo real para que ambos se atraigan. No se conocen, no han habido conversaciones previas y ni siquiera se han visto… Solo hay un beso y luego, todo se retroalimenta y eso hace que se justifique todo lo demás.

Es un riesgo enorme porque podría no haber química entre ellos, pero… ¿acaso eso no es lo más intrigante? Eso funciona porque hay un contraste de personalidades que se nota al instante. Y ahí empieza a crecer la química entre ambos.

Esta relación falsa funciona porque ambos tienen algo que perder si se descubre

Esto es otro motivo de peso.

Una vez ya está hecha la mentira, lo que hace que mantenga la tensión durante el libro no es si se enamorarán o no, sino que pasaría si se llegase a descubrir.

Adam se juega su reputación mientras que Olive se juega la amistad con su mejor amiga. Es por ello que cuantas más personas creen en la mentira, más grande se va haciendo la bola de esa mentira y la verdad va a salir mucho más cara.

Es por eso que como escritora, cuando escribo una historia así, un Fake Dating necesita consecuencias reales si se llegase a descubrir, no solo vergüenza sino el precio a pagar por cada personaje. Y eso logra tener más peso.

El drama es el motor de todo el trope

No sé como será para otros lectores, pero yo como lectora amo el drama en una novela. Y es por esto sabemos algo que Olive tarda demasiado tiempo en admitirse a sí misma: que ya no finge lo que siente por Adam. Y esa ventaja de información es lo que logra que cada mentira tenga un significado doble.

Por ejemplo, cuando él le acaricia la mano delante de otros para que parezca real, ya nosotros como lectores no leemos ese gesto como una actuación. Ya es real aunque ninguno lo quiera admitir por testarudos.

Es por eso que como escritora, este trope logra aprovecharse más de este dramatismo. Si le damos al lector que los sentimientos ya son reales antes de que los personajes lleguen a aceptarlo, cada escena es pura tensión romántica.

Como opinión, lo que más me gusta de esta novela es el beso en el pasillo, porque es donde todo comienza. La hipótesis del amor logra engancharte lo suficiente como para necesitar casi por obligación para saber que sucederá.

La relación de ambos y toda la novela en sí, logra engancharte y de nuevo, el Fake Dating es un plus que logra desear saber que sucederá y preguntarte cuanto durará esa mentira entre ambos. De ahí a que este trope después del Slow Burn y el Enemies to Lovers, son de los mejores o más bien, mis favoritos desde mi punto de vista.

Si alguna vez decides escribir un Fake Dating como escritor, intenta que la relación no suene como un contrato de negocios (aunque yo hice una historia así pero los motivos eran bien diferentes). Intenta que nazca del pánico de uno de los protagonistas.

¿Qué novela con este trope es el que más te ha convencido últimamente? Cuéntamelo en los comentarios y si no lo has leído aún pero llegaste aquí a pesar de las advertencias dime, ¿te intriga leer esta novela?

Si te ha gustado este artículo y disfrutas hablando de libros, escritura y de todo lo que ocurre entre bastidores mientras nace una novela, te invito a unirte a mi newsletter. Allí comparto reflexiones, novedades y pequeños rincones de mi mundo como autora. Me encantará encontrarte también allí.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *